Daína Chaviano: La isla de los amores infinitos (reseña)

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Escribe: Daniel Salvo
Daína Chaviano. Uno no sabe a qué atenerse frente a esta novela. De un lado, el infaltable (e inefable) texto de la contraportada que nos sugiere una especie de novela rosa a lo Corín Tellado con fondo multinacional, como si se tratara de una pelicula de James Bond.
Del otro, el background de la autora, afamada escritora cubana de ciencia-ficción y fantasía cuya obra está siendo reeditada por Alfaguara, aunque no se encuentra en ninguna librería peruanas; por suerte “La isla de los amores infinitos” sí ha tenido una buena distribución en supermercados, y el precio vale la pena.
¿Dejó Daína Chaviano la fantasía y la ciencia-ficción por la novela rosa? Para nada: esta novela, que por cierto no pude soltar una vez iniciada, mezcla a tantos iguales, elementos fantásticos y sucesos reales, pertenecientes a tiempos pasados y contemporáneos. Es pues una fantástica novela de amor, o una novela de amor fantástica, porque la protagonizan tanto los vivos como los muertos, tanto seres humanos como seres sobrenaturales, resultando triunfantes aquellos que siguen sus mejores sentimientos, especialmente el amor… Se trata de sagas familiares con orígenes tan diversos como China, África o España, que llegan a unir sus destinos en la Cuba de los sesenta como en la Miami del siglo XXI.
Daína Chaviano, una de las autoras de fantasía y ciencia ficción más destacadas del momento (Foto: collage)
Uno de los varios aspectos positivos de esta novela es su profunda valoración de algo que sólo puede llamarse como “mezcla de razas y culturas”, que provoca tantos temores y prejuicios en otros. En el contexto de la novela la felicidad parece ser siempre el resultado de la liberación de los prejuicios, de aceptar al otro -y a lo otro: sobrenatural o inexplicable -como parte de nuestras vidas. Cuesta al inicio -véase si no cómo sufre la pareja compuesta por un descendiente de inmigrantes españoles y una mulata ex prostituta, y cómo éstos engendran el sufrimiento de su hija al no aceptar su amor por un descendiente de chinos-, pero la autora logra convencernos que la mezcla, la variedad, es siempre sinónimo de vitalidad, alegría y crecimiento.
Uno de los puntos criticables de la novela es un persistente tono anticastrista, que en ocasionales llega a la caricatura y no aporta nada al desarrollo de la historia ni influye en lo más mínimo en los juicios que el lector pueda formarse sobre la actualidad política de otras partes del mundo.
“La isla de los amores infinitos” ha ganado la Medalla de Oro en el certamen Florida Book Awards 2007, en la categoría Mejor Libro en Lengua Española y se ha traducido a veintisiete idiomas, convirtiéndose en la novela cubana más traducida de su historia literaria.

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