Ezio Neyra: “En Cuba ya no es común la literatura revolucionaria”

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Ezio Neyra, escritor y director de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura (Foto. El Comercio)

Una entrevista de Gabriel Rimachi Sialer.

El escritor y director de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura (MINCUL), Ezio Neyra, acaba de presentar “Pasajero en la Habana”, un libro de no ficción donde vuelca su experiencia de vida en Cuba a donde fue a realizar una investigación sobre literatura cubana reciente. Neyra es autor de las novelas “Habrá que hacer algo mientras tanto” (2005), “Todas mis muertes” (2006), y “Tsunami” (2012 y 2016). Con él conversamos sobre esta nueva entrega y la impresión que le dejaron las políticas de Estado para con los escritores cubanos.

En Pasajero en la Habana compartes tu visión personal de la isla pero también de otros espacios. ¿Cómo llegas a Cuba y cuál es el impacto inicial de una ciudad que tiene una fuerte carga histórica, política y literaria?

Llego a Cuba por primera vez gracias a una beca que gané para hacer una investigación sobre narrativa cubana reciente. Esta visita, si bien fue la primera, no me generó un impacto especial debido a que fue muy breve. Creo que pasé unas dos semanas y media. Luego, en 2013 volví ya contratado como profesor y pasé allí los próximos cinco semestres. Creo que el impacto que tuve en esa segunda visita fue el de ir comprobando o descartando aquellas ideas que yo me había ido haciendo de Cuba a partir de lecturas históricas, políticas y literarias de la isla.  Rápidamente me di cuenta de que una cosa era lo que había leído, y otra muy distinta la realidad, mucho más compleja y difícil de aprehender.

Cuánto de diferente encontraste, por ejemplo, entre la literatura cubana última y la de un escritor como Pedro Juan Gutiérrez o Leonardo Padura.

Investigaba la producción de escritores menores de 35 años, no tanto con un afán comparativo con la producción de autores de generaciones previas, sino más bien con el deseo de conocer acerca del campo literario cubano. Esto es, ¿cómo se es escritor en Cuba? ¿Cuáles son los circuitos por los que circulan los libros? ¿Cómo hace un escritor joven para conseguir publicar un primer o segundo libro? ¿Cómo funciona la crítica literaria?, entre otras preguntas. Esas eran las búsquedas principales y las preguntas que hice a los escritores con los que tuve oportunidad de conversar en ese primer viaje. Ahora bien, de todos modos sí terminé haciéndome una impresión sobre la producción reciente en comparación con la previa. Y, en líneas muy generales, diría que no es tan común ya la publicación de literatura “revolucionaria”, en el sentido de una producción apologética. También, algo que me llamó mucho la atención fue encontrarme con varios libros que proponían lecturas proyectivas sobre lo que podría ser Cuba.

¿Cuál fue el resultado de esa evaluación? Por ejemplo ¿Cómo hace un escritor joven para conseguir publicar un primer o segundo libro? ¿Tiene apoyo del Estado, cuál es la ruta?

Existen muchas becas a las que los escritores jóvenes pueden postular y que, en una gran cantidad de casos, consiguen. No solamente dentro de la UNEAC sino también en otras instituciones. Las imprentas y la mayor parte de las editoriales están manejadas por el estado, lo que de alguna forma, pienso, no contribuye a generar una mayor diversidad de contenidos o una diversidad más grande de formatos o diseños de los libros. No obstante, en años recientes han empezado a aparecer algunos emprendimientos editoriales particulares que vienen contribuyendo a que esta diversidad aumente. Pienso, por ejemplo, en una estupenda editorial de la ciudad de Santa Clara: Sed de Belleza. Finalmente, algo que me llamó mucho a atención, es que gracias a las becas y concursos literarios, muchos de los escritores cubanos jóvenes con quienes pude hablar están dedicados casi exclusivamente a la escritura sin necesidad, en muchos casos, de tener trabajos alternativos a la escritura.

El lector se va formando una idea de la ciudad que no conoce y sobre la que está leyendo. Así, La Habana no es una ciudad más, y los registros realistas descubren desde la ficción una población sometida pero ya acostumbrada a sus carencias ¿la literatura joven plantea escenarios diferentes, personajes diferentes?

Me da la impresión, como menciono en el libro, de que muchas personas están acostumbradas a la carencia, y que, justamente debido a que el dinero no ha sido tan abundante, hay otros valores que priman por encima del dinero. Y, en particular, el valor que noté tenía mayor importancia era la solidaridad. En cuanto a la literatura más reciente, la que más he podido leer, creo, como decía en respuesta anterior, que es más proyectiva. Son libros en los que muchas veces se habla de una ciudad o un país que no se condice necesariamente con lo que uno ve cuando recorre las calles. Creo que el caso quizá más tangible de lo que estoy hablando sea la obra de Jorge Enrique Lage, cuyos libros se consiguen en Perú, y en particular “La autopista: The Movie” y “Carbono 14”.

¿Y el estado de la literatura fantástica, ciencia ficción o fantasía? Daína Chaviano, por ejemplo, que no es una autora joven pero su libro “El abrevadero de los dinosaurios” es un clásico ¿no hay una corriente -si se quiere- de autores jóvenes que cultiven esos géneros?

Sí, por supuesto que existe, y entiendo que es una corriente que cada vez tiene más escritores que la cultivan. Además de Daína Chaviano, mencionaría también a Alberto Serret. Y, entre los más jóvenes, se me vienen a la mente autores como Malena Salazar o Alejandro Martín Rojas, así como algunas editoriales que le están dando cabida a producciones de estos géneros, como la editorial Gente Nueva.

Una de las preguntas que te hiciste fue ¿qué es ser escritor en Cuba? Pregunto, para ti, desde la experiencia vivida, tu formación como sociólogo y tu labor profesional ¿qué es ser escritor en el Perú?

La pregunta no fue tanto sobre qué es ser escritor en Cuba, sino más bien sobre cómo serlo, sobre qué mecanismos existen actualmente para que los libros sean producidos y luego circulen. Ahora bien, comparativamente, el Perú tiene muchos más puntos de venta de libros (aunque más caros), muchas más editoriales donde los autores pueden publicar y también una cantidad de ferias de libro mucho más grande que la existente en Cuba.

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