Polémica: “Medida criminal”. A propósito de la FIL Lima 2016.

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Gabriel Ruíz Ortega, crítico y blogger (Foto: Lee por gusto)

Escribe Gabriel Ruiz Ortega*.

No conozco como quisiera a Germán Coronado, el presidente en funciones de la Cámara Peruana del Libro (CPL), pero en las pocas veces que hemos hablado me ha parecido un buen tipo y en más de una ocasión lo he felicitado por su buena gestión al mando de la institución encargada de promocionar la lectura en el país.

Pues bien, se vienen diciendo muchas cosas sobre la próxima edición de la FIL. En realidad, la cantaleta de toda la vida. Por un lado, los snobs que se quejan de la poca nombradía de los escritores internacionales invitados (al menos, ahora se calmarán con la llegada de Le Clézio), por otro, los mismos expositores para los que toda gestión está hasta las patas, eso sí, siempre y cuando no pertenezcan a las esferas de decisión de la CPL.

Sin embargo, estas son cuestiones menores. En todas las ediciones de la FIL (y quien escribe ha participado en más de una edición, o sea, sé de qué va el asunto), todos han ganado de acuerdo a sus niveles de inversión. Quien diga lo contrario, miente, así de simple. Y la razón es muy simple: la FIL es un negocio que obedece al más llano espíritu comercial. Entonces, también es justo decirlo, salvo excepciones muy honrosas (faros librescos en una suerte de mercado persa), la mayoría de los participantes son comerciantes, a quienes les queda excesivamente grande llamarse libreros.

Feria Internacional del Libro de Lima (Foto: El Comercio)
Feria Internacional del Libro de Lima (Foto: El Comercio)

Ahora, vengo escuchando sobre algunas nuevas medidas que se tomarán en esta nueva edición de la FIL. En lo personal, no me afecta ni creo que sea de gran importancia el hecho de que se vaya a cobrar 250 nuevos soles a todas las editoriales que no pertenezcan a la CPL y que quieran presentar un libro. Esta medida solo afecta a los interesados en aparecer en la agenda oficial. Tampoco el incremento en los alquileres de los stands. Este par de puntos quedarán en donde tienen que quedar: en las entrañas de la CPL.

Pero lo que sí me fastidia es el poco tino que se ha tenido al momento de fijar el precio de las entradas para el público. Bajo todo punto de vista, estamos ante una medida que me revela dos cosas: por un lado, la bestialidad política de la dirigencia de la CPL. Claro, fácil podrán argumentar que los gastos para este año se han elevado, que con esa platita se implementarán varias mejoras en los servicios al interior del recinto ferial, mejoras que tienen el “noble” objetivo de reforzar la comodidad del público. Sea el argumento que planteen, queda en evidencia una triste realidad, que por triste no se libra del señalamiento: la expuesta esencia del fenicio cultural.

Esta medida no solo habla mal de Coronado, sino de todas las empresas y personas naturales que componen esa galaxia llamada CPL, como también de las instituciones oficiales y no oficiales que desde el poder cultural apoyan esta edición de la FIL de Lima. Una medida como esta tira por los suelos ese discursillo del que se pavonea la institución: promover la lectura por una institución sin fines de lucro.

Por otro lado, queda de manifiesto, y una vez más, el silencio generalizado de escritores, intelectuales, periodistas culturales y creadores peruanos. Se trata de un silencio estratégico puesto que ellos sí se pueden poner muy salsas con lo que es más fácil atacar, tal y como lo vimos en las últimas elecciones, a saber. Sin embargo, caen en el mutismo como tiernos gatitos ante su tazón de leche, y no hay que pensar mucho al respecto: la clase letrada peruana se derrite por no quedar mal ante el poder cultural. Y la CPL es un poder al que le dicen amén a la primera llamada, un poder que los convierte en sujetos serviciales ya que saben que por medio del lustrabotismo les puede chorrear un favorcito. Claro, la CPL no es el único poder cultural en este país, la figura servicial del escritor/intelectual/periodista cultural/creador peruano se repotencia hacia lo inimaginable con los poderes culturales oficiales.

Tampoco me voy a prestar a la demagogia que, motivada por una medida como esta, enciende a los que critican a la CPL. Sin embargo, tengamos en cuenta lo siguiente, la gracia que nos ofrece esta medida: siete soles no marcan una diferencia en los bolsillos de nadie. Gastar siete soles no hace pobre a ninguna persona. Así es. Esa es una verdad. Pero gastar siete soles en una entrada a una feria internacional del libro en Perú sí es percibida como un abuso y una medida por demás pendeja por las cientos de miles de personas que jamás han pisado una feria de libro, por las cientos de miles de personas que teniendo dinero no leen.

Y arribando a la otra orilla: gastar siete soles en una entrada a una feria internacional del libro en Perú sí es percibida como un abuso y una medida por demás pendeja por las miles de personas que frecuentan las ediciones de esta feria, por las miles de personas que ahorran para gastar lo ahorrado en precisamente libros durante los días feriales. Ni hablar de las personas que no tienen los suficientes recursos económicos, ni hablar ni discutir al respecto, porque, aparte de ser la mayoría, son las que percibirán la feria como un espacio al que solo puede ingresar una élite, una clase privilegiada que sí puede acceder al consumo cultural. Sorprende para mal una medida como esta, pero también es un fiel reflejo, una radiografía sin afeites de las personas que componen el llamado poder cultural en Perú, quedando en evidencia su desconexión con la realidad social peruana, atarantados en gestiones para ser celebradas en cámaras y lejanos del discurso cultural que suelen predicar hasta el cansancio. Es decir, por donde se le mire, esta medida de comerciante a lo bestia hace quedar muy mal a toda la CPL y, de taquito, a las instituciones que apoyan esta edición de la FIL.

Como dije líneas arriba, tengo un buen concepto de Germán Coronado y de su gestión. Es un hombre inteligente y espero que el criterio le permita enmendar esta medida criminal. De no ser así, borrará con el codo lo mucho o poco que ha avanzado como cabeza de la CPL. Espero que se dé cuenta del impacto de esta (aparente) mínima medida, de lo que puede hacer en una página en blanco una gotita de tinta líquida si es que no la limpias a tiempo.

 


La conjura de los libros acoge esta opinión así como cualquiera que discrepe o la dispute con el ánimo de incentivar la discusión libre sobre los más urgentes asuntos de interés y responsabilidad cultural del presente. Las réplicas y disputas de cualquier orden pueden ser enviadas a nuestro e-mail y se publicarán si cumplen los requisitos de interés público y urgencia para el debate de acuerdo con el criterio de nuestro comité editorial .

Comments

6 Comentarios

  1. Esta medida sería tan parecida a la de las instituciones (bancos, empresas de telecomunicaciones, etc) do de tienes que pagarle una “comisión” para pagar tu deuda.
    Ellos deben asumir sus costos y no el público!

  2. Totalmente de acuerdo con tu apreciación Gabriel. El impacto monetario aparentemente minúsculo podría ser muy significativo, más aún en un país como el nuestro donde la lectura no es lo que nos caracteriza. La medida no es positiva en el afán de promover la lectura, que a mi entender es el objetivo (o al menos lo que dice el papel), peor aún, ahuyentará a los que leen muy poco y nos limitará a los que, con nuestros hijos, solemos asistir a la feria en múltiples oportunidades. Al final, todos perderemos. La feria perderá asistencia y perderemos los lectores. Ojalá enmienden su errada decisión. Están a tiempo.

  3. Que lo hayan presupuestado a S/.5.00 (cinco nuevos soles) la entrada por persona ya era dramático. Esperemos que disminuyan el costo en vez de subirlo. Así impondrán la élite y muchas personas no podrán asistir puesto que en Perú la mayoría gana desde 700 a 1000 nuevos soles. Tengan en cuenta que el precio equivale al costo de un menú por persona para la comunidad humilde.

  4. Estas ferias son para promover la lectura, las ganancias de los organizadores son de los alquileres de stand y otros. El costo ya de 5 soles es bastante, ferias en otro países son gratis… Definitivamente no me parece, si hay aumento en las entradas tiene que haber muchos mas eventos u otros invitados, mas actividades. Reciben ferias internacionales son muy complejas y invierten mucho en su marketing para atraer a la lectura, no en ganar dinero señores.

  5. Estoy de acuerdo,.ha sido una medida mas que criminal. Solo en el Perú te cobran la entrada. Imaginense si Metro, Saga cobrasen la entrada para ver sus ofertas. En momentos que se necesita un acercamiento a la cultura lo que se hace es mas bien alejarla de ella. Cualquier joven diria : mejor me voy al cine con ese precio. A esperar diciembre y Larcomar.

  6. Entiendo la buena intención de Gabriel. Y hasta lo apoyaría si no conociera la realidad del mercado del libro. No es tan cierto aquello que se opina sobre que”sólo en Perú te cobran en la entrada”. Ver lo anotado en reciente artículo: “Pero busquemos otro enfoque. Si comparamos los precios (no la oferta) con ferias parecidas, en países con similar capacidad de gasto, resulta que es la más barata. La Feria del Libro de Bogotá cuesta 2.40 dólares la entrada general, 1.36 para niños y 1.7 para estudiantes con carné. La de Santiago vale para adultos 3 dólares de lunes a jueves y 4.5 dólares de viernes a domingo; 1.10 dólares para estudiantes de lunes a jueves y 3 dólares de viernes a domingo, y nadie entra gratis. La de Buenos Aires costó 3.7 dólares de lunes a jueves y 4.71 de viernes a domingo, sin entradas diferenciadas, aunque por 7.4 dólares se adquiría un pase por tres días y la noche del 23 de abril tuvo ingreso libre.” http://www.enlima.pe/blog/desvarios-sobre-la-feria-internacional-del-libro-de-lima-los-como-y-por-que-de-este-evento

    Lo que si es cierto es que las fil nuestras no reciben ni un penique de apoyo por parte de nuestra entidad pública. En los países en donde sus ferias son exitosas cuenta en su institucionalidad del libro con Departamentos de Ferias, los que se encargan de financiar en parte los gastos de participación en ferias internacionales o locales. Y como ya está anotado arriba, cobran. Traer a escritores de otros países cuesta, no es gratis sus pasajes, su estadía, los talleres, la infraestructura, las actividades, etc. Como tampoco es gratis, por ejemplo, la ida a un cine por humilde que sea, o ir al circo, o tomarse unas chelas. Estoy segura de que si hubiera algún apoyo estatal, la CPL a lo mejor no cobraría.

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