Ley del Libro: No existe estadística sobre el costo económico de la norma

0
66
Foto: Gestión

Escribe Renzo Bambarén para GESTIÓN

La ley que exonera del pago de Impuesto General a las Ventas (IGV) a los libros con la finalidad de promover la lectura en el país fue extendida en en el 2018 solo por un año. Este año el Congreso deberá debatir su extensión, sin embargo el Ministerio de Economía y Finanzas señaló que no existe estadística certera sobre el impacto económico y el impacto en la promoción de la lectura en el país.

Marco Camacho, Director General de Política de Ingresos Públicos del MEF, señaló que se viene evaluando por parte del Ejecutivo si es viable la extensión de este beneficio tributario o si resulta conveniente crear un fondo o un fideicomiso para a promoción de la lectura.

“Cuando uno ve cuál es el objetivo es promover el acceso al libro y mejorar la lectura. No hay indicadores intermedios. El objetivo central que es mejorar el acceso a la lectura y hemos encontrado que la estadística es de hace seis años. No hay manera que uno pueda hacer un adecuado estudio”, señaló Camacho durante el conversatorio de Ciudadanos al Día y el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) sobre beneficios tributarios.

Según explicó, existen problemas para medir el costo económico de mencionado beneficio tributario debido al derecho a reserva tributaria, los cuales deberían ser mejor regulados para tener estadística que permitan evaluar la renovación, señaló.

“Hasta para medir el efecto tuvimos un problema el año pasado, pues salieron dos estimaciones. Una de S/ 150 millones y otra alrededor de S/ 550 millones. No sabemos cuánto cuesta porque no hay una estadística clara y luego de eso, no sabemos si es el instrumento idóneo porque no sabemos si cumplió o no cumplió. Este es un caso especial y de dificil medición”, señaló Camacho.

El funcionario del MEF comparó el presupuesto de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), que asciende a S/ 8 millones, junto con el costo del mencionado beneficio tributario, que supera los S/ 100 millones, deslizando la posibilidad de que una eliminación del mismo suponga un incremento de presupuesto a la BNP.

Desde el Legislativo

Por su parte, el congresista Miguel Torres consideró que mientras no exista estadística sobre este beneficio tributario, él optará por la renovación, pues no cree que el Ejecutivo pueda lograr la construcción de más bibliotecas públicas.

“Por ejemplo en una ley de exoneración del IGV del libro o en retornar beneficios para los autores de los libros, yo voy a ser uno de los abanderados en sostenerlo porque si el cambio que me pueden brindar es ‘Nosotros vamos a hacer bibliotecas públicas’, no lo creo. Disculpen que se lo digan así, pero yo no creo que el Estado sea eficiente haciendo eso. Mientras vea un estado tan ineficiente en muchos temas creo que todavía hay beneficios tributarios que nosotros debemos de defender”, señaló.

INDUSTRIA EDITORIAL Y BIBLIOTECAS PÚBLICAS

Germán Coronado, editor general de PEISA, y Pedro Villa, de la Cámara Peruana del Libro.

Al respecto, Pedro Villa, experto de la Cámara Peruana del Libro señaló lo siguiente en su cuenta de Facebook:

“Solo a alguien que desconozca el ecosistema del libro, o quiera desconocerlo conscientemente, se le puede ocurrir plantear una dicotomía entre la industria editorial y las bibliotecas. Pero existen, “brillantes” funcionarios que creen que se puede promover las bibliotecas públicas dándole un golpe a la industria cultural del libro, poniéndole impuestos al libro.
Se esgrimen argumentos seudotécnicos que, al no graficar el panorama completo, lindan con lo que ahora llamamos fake news, y sí, desde instituciones del Estado.
Que no haya habido una encuesta nacional de lectura desde el año 2004, que el MEF quiera desechar estudios económicos de universidades, no implica que no se pueda medir el impacto positivo de la Ley del Libro que planean eliminar. Se han triplicado el número de títulos y editoriales en los últimos quince años, se han creado nuevas librerías, se ha descentralizado —aún no lo suficiente— la producción editorial en el país, cada año asisten más persona a la FIL LIMA y aparecen más ferias del libro a nivel nacional. Pero “no hay certeza sobre el (…) impacto en la promoción de la lectura en el país”.
¿Y cuál es la solución planteada? Pues una respuesta de libro de autoayuda: ponerle impuestos al libro y darle dinero al Estado para que implemente bibliotecas públicas (claro, porque hasta ahora ¿no había sido su función?, sino ¿por qué motivo, en este tema, estamos al menos 30 o 40 años detrás de países como Chile, Colombia o México?). Se necesita una propuesta integral, que apuntale cada uno de los componentes de la cadena del libro: autores, editoriales, librerías, bibliotecas, y fomente la lectura. Pensar en sostener la “mesa” del libro en una sola pata, no solo es trasnochado, sino sería un retroceso en políticas culturales, una contratendencia a nivel internacional, y tan complicada de sostener técnicamente que lleva a pensar en manos de quiénes está la economía de nuestro país. Necesitamos una nueva ley del libro, amplia, integral y a largo plazo”. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here