POESÍA: Tres poemas de Aleyda Quevedo

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Poeta ecuatoriana Aleyda Quevedo (Foto: archivo personal)

METAMORFOSEADA

Cuerpo y aliento ingresan al agua haciendo uso del mecanismo de la libélula. Hablo del cuerpo y del aliento en estado puro. Sin equipo. Pez o criatura parecida. Libre y despojada de deseos sin teorías de instructores de buceo. Tensión del cuerpo y fluidez constante en el ritmo. Libélula de látex equilibrio respiratorio. El agua se vuelve un ramaje de cristal de cuarzo. Densa estructura de burbujas. Campo de corales donde eres tan liviana y tan compleja planta acuática. Las vastas profundidades que logra alcanzar tu espíritu te rescatan del mundo que arriba apesta. Pero te adentras más y eres agua.

ACUÁTICA

Una flor

Una flor

Una flor

Flotando en el agua

al son de sus ciclos oxigenados

Mi vagina abierta al agua de flores

en perfecta alineación con las estrellas

Hasta el centro del estambre que guarda perfume

y una lengua

bulbosa,

carnosa,

florecida

vegetal

Chupando la flor abierta, acuática y amable al ácido de la saliva

hasta ver la muerte en el centro enceguecedor del agua

y no ahogarnos de placer

y no regresar a la superficie.

Nunca más una flor sin saliva.

 

CORALES

No importa la profundidad del descenso

o la imposible maleza derramada en el camino.

Es largo y frío el viaje sobre oscuros caballos.

Ejercicio de inmersión y belleza piadosa

hasta pisar altos jardines de coral negro.

Entre mi dolor –que conozco tanto desde el lodo-

y el universo poco explorado por la falta de tus palabras,

me quedan flotando la impenetrabilidad de la música y la sal.

Las medusas atrapadas entre mis pestañas me jalan rápido.

Más no importa el precio del descenso.

Es necesario volver al camino consciente del miedo

y el aliento del océano golpeándome en la nuca.

 


Aleyda Quevedo Rojas. (Quito, Ecuador, 1972), poeta, periodista, ensayista literaria y gestora cultural. Ha publicado: ‘Cambio en los climas del corazón’ (1989, Quito), ‘La actitud del fuego’ (1994, Lima), ‘Algunas rosas verdes’ (1996, Quito y 2016, Guayaquil), ‘Espacio vacío’ (2001, Quito y 2008, Caracas),  ‘Soy mi cuerpo’ (2006, Quito y 2016, Quito), ‘Dos encendidos’ (2008, Caracas y 2010, Quito), ‘La otra, la misma de Dios’ (2011, Quito, 2018, La Habana), ‘Jardín de dagas’ (2014, México, 2016, Toulon, edición castellano-francés, 2017, La Habana); y las antologías de su poesía: Música Oscura, 2004, Almería, Andalucía; Amanecer de Fiebre, 2011, Guayaquil; El cielo de mi cuerpo, 2014, La Habana, Cuba. Toda su Poesía Reunida aparece bajo el título: Cierta manera de la luz sobre el cuerpo, agosto 2017, Colección Letras Claves de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Premio Nacional de Poesía “Jorge Carrera Andrade”. Está traducida al francés, inglés, hebreo, portugués, sueco e italiano. Ha sido curadora de importantes antologías de poesía: 13 poetas ecuatorianos nacidos en los 70, 2008, Venezuela; De la ligereza o velocidad que también es perfume, 2012, Cuba; La música y el Cuerpo, 50 poemas de Eduardo Chirinos, 2015; Hacer el amor (humor) es difícil pero se aprende, selección de cuentos de Fernando Iwasaki, 2014, Cuba; Corazón Insular en Mitad del Mundo, 30 poetas cubanos nacidos a partir de 1960 hasta 1985, en coautoría con el escritor Jesús David Curbelo, noviembre, 2016, Ruido Blanco, Ecuador. Es colaboradora de la revista digital de artes y literatura Vallejo&Company.

 

 

 

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