Entrevista / Andrea Cabel: “El poeta espera el golpe para sacar belleza de él”

0
2518
andrea_cabel_la_conjura_de_los_libros
Destacada poeta peruana Andrea Cabel (Foto: Tony Robles)

Una entrevista de Gabriel Rimachi Sialer.

Andrea Cabel (Lima, 1982) estudió Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y han formado parte de importantes antologías iberoamericanas. Este años se cumple una década de la aparición de su primer libro de poesías, “Las falsas actitudes del agua”, que ganara el premio Esquina de Papel que promovía el Centro Cultural de España.

Andrea se encuentra en Lima desde hace un tiempo -estudia en los Estados Unidos- y ha venido con un nuevo libro bajo el brazo, una colección de poesía que ella misma ha seleccionado bajo el sugestivo título de “A dónde volver”, que lleva un breve texto introductorio del recientemente desaparecido poeta Eduardo Chirinos, gran amigo de Andrea. Con ella conversamos sobre este y otros temas en esta breve entrevista.

¿Cómo nace la idea de reunir tus poemas y, más aún, de publicarlos entre México y Estados Unidos?
La idea de realizar este libro realmente partió de mi editor Francisco Laguna-Correa, quien me propuso hacer este libro. No obstante, pase un año pensando en cómo distribuir los poemas, cómo ordenarlos. Él propuso publicar un material de este vuelo, tipo “antológico”, pero el giro lo di yo cuando me di cuenta que realmente no era una antología lo que proponía. Y el tema internacional fue más que nada por la editorial, que se mueve entre ambos países.
Sobre tu segunda pregunta, el proceso duró alrededor de un año y algo más porque la editorial tenía otras publicaciones y el editor tenía otros compromisos; del mismo modo, yo tampoco había terminado de diseñar como quería este trabajo. No había elegido los poemas, tampoco había elegido los nombres de las partes y no sabía nada en realidad de cómo quería que se moviera todo el mar de textos que tenía en mi cabeza. Así que el proceso de pensarlo y de darle vueltas, digamos, de masticar la idea, duró como un año pero el proceso de hacerlo duró 6 meses, y fue un proceso bastante emocional e intuitivo, los últimos meses sobre todo fueron bastante intensos, fueron días en los que mi editor recibía nuevas versiones todos los días, donde yo cambiaba nombres, palabras, pequeños detalles todo el tiempo. Fue un proceso intenso, y el libro avanzó como yo avancé conmigo misma en esos momentos.

Libro que reúne la poesía escogida de la poeta peruana Andrea Cabel, editada en México.
Libro que reúne la poesía escogida de la poeta peruana Andrea Cabel, editada en México.

Un lector no experimentado puede creer que armar un libro de poesía es cosa de reunir de aquí y de allá y listo, pero el proceso es mucho más complicado ¿cuál fue el criterio para la reunión de tus poemas en esta edición?
Y sí, quizás piensan que reunir poemas es como colocarse ropa, ver qué queda bien y ya, pero es algo mucho más complejo, al menos para mi. Mi criterio para reunir los poemas fue variando. Hice varios bocetos, primero traté de agrupar los poemas acorde al tiempo en el que fueron escritos y me di cuenta que no tenían coherencia así. Luego los fui agrupando en torno a las experiencias que significaban para mi, y tuvieron un poco más de sustancia. Después los agrupé en torno a lo que yo sentía que decían detrás de ellos mismos. Por eso la primera parte se llama, por ejemplo, “retratos”. Son poemas en donde más que dibujos, encuentro expresiones, rostros, impresiones, marcas fuertes, y así sucesivamente, etapas que tienen nombres abstractos en sí mismos. Agruparlos respondió más a corazonadas que a razones meramente lógicas. Además, conforme los iba agrupando iba buscando que tengan autonomía, que cada parte sea autónoma y que cada parte se hablara entre ellas, que puedan decirle al lector algo en totalidad y algo por partes, no quería que el lector se fuera sin sentir o pensar nada. Buscaba también que el lector encontrara un ramillete variado de voces. Por eso elegí también voces narrativas, voces puramente líricas, voces dramáticas, y voces, claro, que tratan de escaparse de todo y que se confunden entre otros idiomas y tratan de encontrar su propio ritmo.

El breve texto que le dedica a tu libro Eduardo Chirinos no por breve deja de ser intenso ¿cuál fue tu relación con el poeta?
Mi amistad con Eduardo ha sido una de las más intensas que he tenido. Conversábamos de todo, siempre. Nuestros secretos, nuestros proyectos, nuestras frustraciones, nuestra forma de sentir el dolor. Eduardo es (porque más allá de si está o no, sigue siendo) un gran amigo. De él aprendí el amor por la poesía más allá de cualquier otra cosa, mas allá de la vida y más allá de la muerte. Eduardo tenia el don de hacerme reír cuando más triste me sentía, y tenía esta educación finísima para hacerme ver mis errores de una forma sumamente cordial. Eduardo siempre tuvo gestos muy valiosos conmigo, siempre me hizo sentir como una gran amiga, como una gran persona, siempre, sobre todo cuando más lo necesité. Quizás por eso hablar de él en pasado no tiene sentido para mi. De poesía hablábamos mucho también, de lo que escribíamos, de lo que escribían otros amigos, de lo que nos gustaría escribir en el futuro, pero hablábamos más de nuestro pasado, de las cosas que nos habíamos perdido por todos los años que no nos habíamos conocido. Nos contábamos de nuestras familias. De nuestros amores, nos contábamos siempre de nuestras cosas como poniéndonos al día…

Su muerte fue una sorpresa para todos…
Sí, falleció el día en que yo aterricé en Lima. Fue lo primero que me enteré cuando había aterrizado. Fue bastante chocante para mí, no lo creía…

Un escritor puede ver un hecho social, noticioso, tener una vivencia o encontrar algo en la TV y decir: voy a escribir una historia sobre eso. ¿Cómo encuentra un poeta su escena detonante, su motivación?
Cada poeta es diferente… no podría generalizar y decir cómo es que cada uno encuentra su motivación. Algunos la encuentran en libros, otros la encuentran en reuniones con amigos, compartiendo experiencias, en viajes, en el día a día, otros la encuentran en las pequeñas cosas. Yo la encuentro en la mezcla de todas las cosas, o sea, en lo que me impacta especialmente. Puede ser algo completamente simple pero que me impacta de modo especial, un detalle cotidiano, un gesto, un suceso o algo que me involucre de alguna manera, o sea, que me remueva… en mi caso, el amor es una razón fuerte para escribir, es un detonante fuerte para decir o para callar, estar viva también es un detonante importante, lo digo porque estar viva es como una lucha, ¿no? hay que ser valiente para enamorarse y hay que ser valiente para estar vivos y estar día a día bregando contra las inconsistencias de todo el sistema al que pertenecemos y para verlo con la humildad que se necesita. Yo, personalmente, puedo encontrar poesía en los lugares donde menos hubiera imaginado… por ejemplo, no la encuentro en libros de poesía pero la encuentro en la selva, en la amazonia, en los cuerpos de mis hermanos amazónicos que trabajan todos los días por un sueldo miserable, la encuentro en las voces de las líderes amazónicas, en las manos de los artistas que pintan sobre la llanchama, la encuentro en el amor que encuentro en esos lugares. De eso tratará mi siguiente libro, pero de eso todavía no puedo hablar mucho porque es un proyecto que recién está forjándose… en todo caso, hasta ahora, sobre lo que he escrito, creo que un poeta, como ser sensible, sintiente, y particularmente dotado de emoción, creo que si no encuentra su detonante, entonces lo busca, lo llama y lo espera… hace poco Rodolfo Hinostroza me comentaba que cuando escribe lo hace más como por una elección, por un encargo, llega la inspiración y le da el poema, y él le da el lenguaje y la forma. Ese trabajo, esa forma de explicarlo, es hermosa, porque claro, no siempre llega la inspiración, la motivación de forma pacífica y bonita, a veces llega como una bofetada, a veces es un golpe del cual no te levantas. Creo que algo así es el poeta, como un boxeador que masoquistamente cae y se levanta, y espera el golpe y saca belleza de él.

Han pasado diez años desde “Las falsas actitudes del agua”, cuánto ha cambiado la Andrea mujer en experiencia de vida, en su forma de ver el mundo?
Wow. 10 años, es cierto. Creo que he cambiado bastante. Quizás ahora mi mundo se hizo más ancho y mas ajeno y por eso puedo verlo con más distancia y menos necesidad de apego. La Andrea del 2006 era bastante más ingenua e idealista. Esta Andrea sigue siendo igualmente idealista pero un poquito más desengañada, digamos que en estos diez años he viajado bastante y he conocido muchas otras realidades, he conocido otra forma de enamorarme, otra forma de ser, otros climas, otros retos, he crecido en muchos sentidos, y la vida me ha dado la oportunidad de cambiar bastante. No me quejo para nada de la Andrea del 2006. Esa Andrea era necesaria para que esta pudiera existir, un camino se hace al andar y toca seguir improvisando la ruta. Ahora veo el mundo con mucha más paciencia que antes, con mucha más sencillez. Creo que académicamente he conseguido todo lo que quería, y profesionalmente estoy en camino a conseguir también lo que quería, en esas épocas no tenía idea de que quería un doctorado, ni que quería estudiar en el extranjero, en esas épocas vivía un maremoto constante, estaba tratando de aprender a nadar en medio de un mar furioso sin haber tenido una clasecita introductoria. Ahora me veo en retrospectiva con bastante cariño y respeto. Conseguí cosas y me salvé de otras con bastante éxito. Tuve suerte. Tuve suerte y trabajé mucho. Ahora me siento contenta y con muchas ganas de seguir avanzando en mis proyectos.

Finalmente, has adelantado que se viene un nuevo libro del que no puedes hablar mucho, pero podrías al menos contarnos qué tema tocará?
Hablaré de la selva, de mis experiencias en la amazonia y me arriesgaré en hacer un proyecto con voces shipibas también, con pinturas shipibas y posiblemente awajunes. Gran parte de mi vida la he pasado haciendo trabajo de campo en la amazonia, justamente por mi tesis de doctorado, pero también por temas personales, por afectos personales. Y mi poesía esta vez encuentra la necesidad de hablar de esa naturaleza, de estas personas que están ganando un espacio grande en mi mundo y que lo están enriqueciendo y curando de un modo especialmente interesante. A grandes rasgos te puedo comentar eso. Ahora, cómo me saldrán esos versos y cómo irán siendo organizados, no tengo idea, pero la semilla ya está ahí, plantada y creciendo sana y feliz, como el nacimiento de una poderosa lupuna colorada.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here